Pedir una buena chuleta empieza por saber cómo te gusta. El punto de la carne depende de la temperatura que alcanza el centro de la pieza, y cada grado cambia su textura, su jugosidad y su sabor.
Los cinco puntos, de menos a más
- Azul (45–50 °C): sellada por fuera y roja y templada por dentro. Para los más puristas.
- Poco hecha (52–55 °C): centro rojo y caliente. Mucho jugo y sabor intenso.
- Al punto (57–60 °C): centro rosado y jugoso con la costra bien marcada.
- Hecha (63–65 °C): solo un hilo rosado. Más firme, pero todavía tierna.
- Muy hecha (70 °C o más): cocinada por completo, sin rastro de rosa.
¿Cuál recomendamos?
Para una chuleta de vaca con buena infiltración de grasa, nuestra recomendación es poco hecha o al punto. A esa temperatura la grasa se funde y reparte sabor por toda la pieza sin que la carne pierda jugo.
Aun así, el mejor punto es el tuyo. Díselo a nuestro equipo al pedir y la sacamos de la parrilla exactamente así.
Un truco para la mesa
El chuletón llega trinchado. Si al probarlo lo quieres un poco más hecho, dínoslo y le damos otra vuelta.
