Con la carne a la brasa no hace falta ser sumiller para acertar con el vino. Basta con fijarse en la grasa y en lo intenso que es el plato.
Cortes con grasa: tintos con estructura
Una chuleta de vaca o un entrecot tienen grasa y sabor intenso. Les van bien tintos con cuerpo y algo de crianza, como un Rioja o un Ribera del Duero: los taninos limpian la boca entre bocado y bocado.
Carnes más ligeras: tintos frescos
Con el secreto, el churrasco o el pollo al grill funcionan tintos jóvenes y frutales. Aquí en Galicia tenemos un gran aliado: la mencía de Ribeira Sacra, fresca y muy fácil de beber.
Hamburguesas y para compartir
Con hamburguesas, alitas o croquetas, un tinto joven, un rosado o una cerveza bien fría son apuestas seguras.
¿Dudas? Pregunta a nuestro equipo y te recomendamos la botella que mejor encaje con lo que vas a pedir.
